Principios

Inicio y crecimiento del incendio

El calor, el combustible y un agente oxidante, en general el oxígeno, deben estar presentes para que ocurra la ignición.  El gráfico del triángulo del fuego que se muestra a continuación define las condiciones necesarias para que comience un incendio, pero se debe agregar una cuarta condición para avivar el fuego y permitir que crezca.  Esto se ilustra con el tetraedro de fuego a continuación, que muestra como el calor, el combustible, el oxidante y una reacción en cadena exotérmica pueden provocar un incendio en un edificio.

Seguridad contra incendios

Existen dos tipos de métodos de supresión que se utilizan en el diseño de la seguridad contra incendios para edificios: pasivo y activo. La supresión pasiva utiliza materiales, sistemas, elementos de los edificios o la disposición del edificio para prevenir o resistir la ignición, para limitar su propagación hacia otros contenidos inflamables en la habitación y para contener el incendio dentro de la habitación o zona y prevenir su propagación hacia otras secciones de la estructura. La supresión activa es el uso de dispositivos mecánicos, como aspersores o extinguidores, para extinguir el incendio en sus etapas tempranas y así prevenir su propagación. La supresión pasiva utiliza las propiedades naturales de los materiales y los productos que forman parte del diseño del edificio para suprimir la migración del incendio. Es bien sabido en la industria de la construcción que la característica más importante de la lámina de yeso es su resistencia al fuego. Esto lo proporciona la materia prima principal utilizada en su fabricación, CaSO₄∙2H₂O (yeso). El yeso es no inflamable, lo que significa que no proporciona combustible al fuego.  Como muestra la fórmula química, el yeso contiene un 21 % de su peso de agua combinada químicamente, también denominada agua cristalina que forma parte del propio cristal de yeso. Cuando los paneles de láminas de yeso se exponen al fuego, el calor del fuego convierte el agua cristalina en vapor. La energía térmica que convierte el agua en vapor se absorbe, lo que mantiene el lado opuesto del panel de yeso fresco, siempre que posea agua o hasta que el panel de yeso se rompa.